7:30, suena el despertador con “Tiny dancer” una canción de Sir. Elton John, ¿mi despertador? Un celular nokia que me permite hablar, mandar mensajes, tomar fotos y video, enlazarlo con mi computadora y descargar imágenes y música. Me levanto de mi hamaca y me pongo las chancletas , después de la rutina matinal me subo a la camioneta, una Land Rover del 2003, me pongo el cinturón, la arranco, pongo mi iPod y con U2 a todo lo que da, salgo para la universidad.
Durante la primera clase salen todas las computadoras, si hay quienes toman apuntes, pero si te asomas no falta el facebook, messenger, el hacker que logró entrar a youtube y uno que otro divagando por las demás páginas de la web. Los descansos son ocasiones idóneas para hablar de cualquier cosa ¿viste el último capítulo de House?, esos zapatos se veían súper “fashion”; nunca falta el tema de “¿te acuerdas de cuando…” inevitablemente seguido por algo como “…veíamos los caballeros del zodiaco?” o “…todos amaban a Britney Spears?.
Es en ese comento en el que te das cuenta de que la globalización se encuentra en pos del rincón de la República Mexicana. Quien se hubiese imaginado que llegase a la tierra del faisán y el venado, donde se toma el fresco en las tardes, donde al calor húmedo se le dice bochorno, vestimos de hipil y guayabera, comemos “tortias de mano”, panuchos, salbutes y sopa de lima, donde lo folklórico son los waches y dormimos en hamacas.
Y nos asustamos con la globalización; ¿Crees que esto es nuevo? piensa otra vez, ¿te acuerdas de “súper campeones”? es japonés, ¿tus amados tenis switch, que brillaban cuando brincabas? Son estadounidenses, y vámonos un poco más atrás, la disco, los Beatles, Elvis, los automóviles, la radio. La globalización está aquí desde hace siglos, y como el rock, llegó para quedarse. La pregunta no es, globalización o no; la pregunta es ¿qué vas a hacer de ella?
C.R.A
(este es un texto redactado hace algún tiempo, por respeto a la persona que fuí, no está editado)