“Conócete a ti mismo”, que fácil se oye.
Yo, SOY. Si alguien me pregunta ¿y tu quien eres? La repuesta inmediata es “¡Hola!, Caro Rosado”, pero ese es mi nombre, puedo decir: soy católica, soy adolescente, soy geek sin remedio, soy estudiante de comunicación, soy una buena amiga, soy fanática de Star Wars, soy alegre, soy mexicana, soy tranquila, soy fan de U2 y Dr. House, soy mujer, Soy apóstol, soy hija y hermana, soy admiradora de Tina Fey, soy un poco egocéntrica; si, soy todas esas cosas pero al mismo tiempo, No soy todas estas cosas.
Yo, SOY. Soy hija de Dios, soy más que cualidades, defectos, gustos, más que un nombre o una nacionalidad, soy esencia, soy emociones. YO SOY.
Pero para no parecer que estas conclusiones fueron sacadas de puritita flojera, diré que soy una persona que se ocupa de lo que le preocupa, alguien que considera de suma importancia vivir en los valores cristianos en todo momento, soy alguien que quiere ser santa, que quiere construir el reino de Dios en mi vida diaria, soy una persona que le encanta ver películas y escuchar música, que uno de sus sueños es asistir al festival de cine en Venecia, alguien que procura maravillarse al ver el sol salir cada mañana, alguien a quien le gustaría ser guionista o fotógrafa o escritora, o madre de familia.
Soy alguien a quien le preocupa el mundo de hoy y estoy convencida de que puedo cambiar mi entorno y dejar huella en el corazón de los demás (aunque sea una sola persona).
Y aunque parece que estoy muy segura de quien soy, no se dejen engañar, no es cierto, muchas veces no tengo ni idea de lo que hago aquí, muchas veces estoy convencida de que estoy aquí para cambiar el mundo, pero otras veces no estoy segura.
Si algo he aprendido es que puedes esperar cualquier cosa del futuro, y estoy total y completamente segura de que Dios tiene una misión especial y estructurada específicamente para mí.
Lo hermoso de saber, que todavía no se que hago aquí es que voy construyéndome a cada momento, la belleza está en la travesía y disfrutar cada momento de ella para que cuando lleguemos a cualquiera que sea el final de nuestro camino podamos decir que vivimos una vida plena y disfrutar lo que siga.
Este es el pensamiento que me ayuda a ser más optimista cada día, pero procurando siempre recordar que ser optimista no significa vivir en un mundo de fantasía, hay que ser realistas y disfrutar todos los momentos, vivir felices pero llenarnos de los momentos de tristeza, ser optimistas pero saber que la vida no es color de rosa, cuidar nuestra salud pero tomar los riesgos necesarios.
Lo que me ayuda a seguir adelante es saber que estoy un poco loca y que todos mis amigos también, porque desde que decidimos seguir el camino que hemos comenzado, se necesita estar ligeramente chiflado para no darse por vencido y seguir caminando hacia adelante día a día.
C.R.A.