“El mexicano es alburero por naturaleza”, está implícito en su ADN, al igual que el alemán es rudo por naturaleza, el Italiano sucio por naturaleza, el francés pervertido, el argentino presumido, el gringo se siente superior, el inglés es seco, etc.
Pero el mexicano no es el único alburero, el albur también es conocido como “innuendo” (para aquellos que no lo sepan el innuendo es practicado a través del globo por personas de todas edades, sexos y nacionalidades) el verdadero problema es que el mexicano tiene un complejo napoleónico de inferioridad exaltado por una incapacidad de filtrar el canal que conecta el pensamiento con la palabra. ¿qué quiere decir esto?
#1. Siempre nos hacemos a la víctima, no sabemos reconocernos como seres plenos y es mundialmente conocido que una manera de “auto-protección” es ofender al otro, resaltar los defectos y debilidades del de a lado, para que no se noten las nuestras.
#2. El mexicano no sabe cuando dejar de hablar, en general el mexicano alburero es aquel que se puede conocer como falto de modales, aquel que no sabe de discreción, se dice algo en una reunión y de inmediato se dispone a lanzar un albur, comentario cochino o broma de mal gusto.
El problema no es el albur en sí, realmente un innuendo bien hecho en el momento indicado en un grupo de amigos cercanos puede ser sublime. Pero ésa es la clave, el momento indicado, con las personas adecuadas y se debe realizar en justa medida (uno o dos), el albur se convierte en problema cuando el individuo no lo sabe tratar con delicadeza y se torna en vulgaridad, cuando al albur se suman todos los problemas de identidad que tiene el mexicano promedio, cuando sumamos el sentimiento de hijos de la chingada, el de ser ciudadanos de “tercer mundo” el de ser “pinches”.
Si, la historia así como los genes nos otorgan una gran carga cultural que nos predispone a ser iguales, pero no estamos sujetos a nuestras predisposiciones, somos individuos pensantes (o se supone) que podemos decidir romper el patrón, salir del estereotipo, todo depende de que ésta vez el tiempo lo decidas tú, el mexicano de hoy.
-C.R.A.