El cuerpo humano es una maravilla de la ingeniería genética, el que lo diseñó y ensambló debe de ser un experto. Si existe una amenaza viral lanza una alarma térmica y sube la temperatura, si se sobre calienta con ejercicio libera agua para compensar la temperatura, si se somete a entrenamiento riguroso la memoria muscular se adapta al desafío.
Sin duda alguna es una máquina bien calibrada, pero ¿qué es de una máquina bien calibrada sin un disco duro con tecnología de punta capaz de ordenar y calibrarla?, si el cuerpo humano es sorprendente, el cerebro humano lo es todavía más. El cerebro humano es tan complejo que aún cuando usamos lo más que podemos de él, solamente estamos utilizando alrededor del diez por ciento de su capacidad, imagina la capacidad verdadera, el completo potencial del cerebro humano.
Muchas veces nos maravillamos de las cosas que el hombre construye, creo que en realidad ese sentimiento es un reflejo del grado de egocentrismo que puede demostrar el ser humano. Y no digo que no nos debamos maravillar al ver los grandes avances tecnológicos, arquitectónicos y de ingeniería que la mente humana logra idear, pero que realmente deberíamos tomar esta grandeza de la mente humana como una razón más para maravillarnos de nuestro creador.
Muchas veces perdemos de vista que el logro más grande de la humanidad se debe al amor que Dios nos tuvo al crearnos, es probable que la complejidad de la mente humana no tenga límites que podamos conocer, pero si algo es verdaderamente pleno e infinito es Dios.
-C.R.A.